La tarde estaba fría, yo caminaba sin mucha prisa por la calle desierta. El viento lanzaba tenues silbidos por entre los pinos lánguidos y oscuros que se alineaban a la vera del camino. Me sentía un poco triste y, mientras andaba, apretaba, hecha un bollo, en mis manos la nota que dejó Rhea. “Es mejor no vernos más. ¡No me busques!
De repente, esa sensación. Me di vuelta y vi sus ojos, me miraba envuelto en la bruma de la tarde, era raro, sensual. Decidí apurar el paso. Lo más extraño: estaba excitado, una incipiente erección se hacía sentir. No, no tengo que mirar atrás. ¿Pero sí, por qué no?
CONTINUARÁ
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2 comentarios
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esta historia es una verddera cagada mi hermanita de 8 años hace mejores historias que esta mierda yo que el que la hizo me mato
buen inicio de historia te felicito, tienes que terminarla si no lo has hecho ya y si esta terminada la obra te recomiendo que la publiques