E
lla tenía un presentimiento. No hubiera querido dejarle la nota, pero no tenía otra salida. Ahora miraba por la ventana, la oscuridad y la niebla se habían apoderado del jardín. La habitación estaba cálida, debido a la calefacción.

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lla tenía un presentimiento. No hubiera querido dejarle la nota, pero no tenía otra salida. Ahora miraba por la ventana, la oscuridad y la niebla se habían apoderado del jardín. La habitación estaba cálida, debido a la calefacción.
La tarde estaba fría, yo caminaba sin mucha prisa por la calle desierta. El viento lanzaba tenues silbidos por entre los pinos lánguidos y oscuros que se alineaban a la vera del camino.