Vampiros Urbanos (2ª entrega)

E

lla tenía un presentimiento. No hubiera querido dejarle la nota, pero no tenía otra salida. Ahora miraba por la ventana, la oscuridad y la niebla se habían apoderado del jardín.  La habitación estaba cálida, debido a la calefacción.

Vampiros urbanos (Introducción)

La tarde estaba fría, yo caminaba sin mucha prisa por la calle desierta. El viento lanzaba tenues silbidos por entre los pinos lánguidos y oscuros que se alineaban a la vera del camino.